Todo aficionado ha sufrido, con menor o mayor gusto, la lectura de autor. Es cosa sabida: dos o tres amigos, unas copas, unos sillones malos y una cama. Y el escritor, amenazándoles con un rimero de cuartillas. Mas dos lecturas conozco, dos emociones estéticas, que, quien las experimentó, no puede[Leer más…]





