«Enigmáticos», dices, Ignacio, al final de tu lúcida lectura de El eclipse del padre. Y esa es, pienso, la clave. No ya del libro, sino de este empeño obstinado a cuyas paradojas nos ataron los griegos, aun antes de que la palabra «filosofía» fijara un horizonte para esas preguntas que,[Leer más…]





