En Zúrich, con una venda negra sobre los ojos muertos, ha rendido su alma el irlandés James Joyce. «¡Soñemos como Andrómeda amarrada a su roca!», había escrito. Oyendo la Divina Comedia recitada por voces amigas, Joyce que con Dante creía que el hombre es el horizonte entre la Naturaleza y[Leer más…]





